martes, 28 de marzo de 2017

De nuevo en Tijuana

Estuve cerca de un mes lejos de mi querido ranchito llamado Tijuana. Debo mencionar que todavía tengo algo desfasado el horario, así que me despierto temprano y me duermo temprano, creo que es mejor a como estaba antes.

No es como que mi espíritu esté renovado, pero sí estoy más realista y menos paranoica, además de haber adquirido mayor confianza respecto a mi capacidad para mantener bajo control las cosas, la confianza ha vuelto.

¿A dónde fui? A un montón de lugares, quisiera haber vuelto a la mítica CDMX, pero no fue posible así que me centré en visitar el sur de la república: paisajes naturales que parecen pintados por un experimentado artista, belleza inigualable y calor implacable, ¡cuánto calor por todos los cielos! ¿Cómo es posible que esa gente vive en un clima de pegajoso calor? Es que te bañas y a los 20 segundos ya estás sudando, estás apestando a sudor. Así uno no vive. Además de los mosquitos e infinidad de insectos pertenecientes a ese ecosistema.

En fin, fue bastante bello todo y tomé muchas fotos, ya hacía falta otro viajecito de un mes. Ahora que vuelvo veo que uno de mis proyectos ha florecido, eso me alegra, de hecho por esta razón necesitaba volver para dedicarme a ello, porque cuando un proyecto va floreciendo es cuando más se debe estar atento para crear el material que haga falta.

He descubierto tanto en este viaje, más que viaje a nivel diversión y fiesta, fue tan filosófico y sociológico, pude comprender aún más la idiosincrasia del mexicano, también esas características que distinguen a un mexicano de norte, centro y sur, incluso referente a la flora y fauna. Material para un estudio hay, creo que por eso me hacía tanta falta mi computadora, para plasmar esas ideas que llegaron a lo largo de mi travesía.

Y bueno, sobra decir que estoy bastante bien.

Dejo el soundtrack que me acompañó en mi travesía, seguro alguna canción te gustará:



Au Revoir!!

viernes, 3 de febrero de 2017

¿Cuándo fue que todo se fue al carajo?

No sé como pero de pronto en lugar de avanzar parece que vuelvo, es más, voy a peor que como estaba.
Tanto de hablar de finanzas, me refiero a mis relaciones. 

No puedo quejarme de mis amistades, la verdad es que son grandes personas y creo que sino fuera porque sé que están ahí, quizás estaría vuelta loca, triste. Me he mantenido ocupada en una u otra cosa, he visto a un par de amigos a menudo, hablamos seguido de lo que sea, aunque prefiero no mencionar muchas cosas ya, es que conforme pasa el tiempo descubres que es mejor hablar trivialidades y pasarla bien que comentar temas que sí se sienten.

El problema es mi familia. Parece como una segunda adolescencia, creo que es la mejor manera de describirlo. Nunca ha sido una familia demasiado avispada, al contrario, malentienden las cosas y a estas alturas estoy segura de que todavía no tienen idea de qué clase de persona soy. Probablemente sea mi actitud, quizás el problema soy yo.

A veces intento cambiar, quiero ser alguien agradable, quiero tener un gesto lindo y preparo algo espontáneo que termina convirtiéndose, mejor dicho, revirtiéndose a mi. El otro día intenté acercarme y hablar, pensé que sería buena idea comentar mis planes, digo, al fin y al cabo es una manera de reparar la relación, pero todo salió mal: me desesperé porque mientras yo hablaba pretendían estar escuchándome y en un momento me encontré hablando sola, así que con toda la impotencia no toleré y me quejé, por supuesto, quedé como una neurótica.



Me siento como una extraña. Hay ocasiones en las que le digo a mis sobrinas que le bajen un poco a su alboroto, porque me he estado dedicando a editar videos y necesito ajustar sonidos, o luego estoy hablando por teléfono, y por el simple hecho de decirles que no griten ya me tachan de amargada. Es como un mantra que repiten a diario y cuando creen que no escucho se la pasan diciendo que estoy amargada, que me hace falta un novio, que necesito hacer esto, aquello. Sinceramente no creo que sea alguien amargado, al contrario, me siento animada al tener mis proyectos y preparar tantas cosas, hablo con mis amigos, salgo a menudo, ¿eso es estar amargado? O hacen un completo desastre entre platos sucios y vasos, yo uso la misma taza de café todos los días para no ensuciar, luego me dicen que nunca limpio los platos, la última vez que quise dejar la casa ordenada y limpia: ¡solo duró 5 minutos! Eso a cualquier le quita las ganas de mover un solo dedo, peor, cuando exigí que mantuvieran limpio ¡se fueron contra mi por amargada! Por piedad, ¿alguien podría ponerse en mis zapatos tan solo un momento?

Les he comentado las mismas cosas infinidad de veces y parecen nunca escucharme, luego se molestan porque no confío en ellos, porque nunca les digo nada. Estoy consciente de que en ocasiones mi manera de hablar es algo petulante o de repente sale algo en televisión y yo hablo sobre las tomas o el tipo de efectos que utilizaron, eso llega a ser molesto, pero se la pasan viendo telenovelas últimamente, ¡ven Parodiando!, no tienen derecho a criticarme... ¿o sí?

Me he conformado con que dejen atrás el tema de los hijos, saben que no quiero, además aceptan a mis gatos, eso es demasiado bueno, porque mis gatos son el único lujo que puedo darme.

Sino fuera por mi cara y ese parecido a mis padres, pensaría que fui adoptada. En fin, tener familia implica tantas cosas... ¿por qué la gente es tan complicada?, ¿por qué mi familia es tan complicada?

Ni hablar...

Au Revoir!!